Reseña: “La cosecha de Samhein”, de José Antonio Cotrina

No soy, precisamente, un asiduo a la literatura juvenil, aunque haya tenido a La Historia Interminable como libro de cabecera durante mis inicios como lector. En los últimos años habré leído el primero de Harry Potter (que no me hizo tilín, la verdad), el primero de Memorias de Idhún (le concedo oficio a Laura Gallego, pero sus adolescentes en plan “lo quiero/ya no lo quiero” no me llaman mucho, la verdad) y poco más, que yo recuerde.
Y sin embargo, el libro que reseño ahora entra dentro de la categoría juvenil. Lo compré de rondón, cuando curioseaba en una gran superficie, y vi el nombre del autor, José Cotrina, al que conocía de la antología de relatos Artifex, de cuya segunda época fui suscriptor. Recuerdo gratamente su relato Tres noches y un crepúsculo, publicado en el volumen 4, y eso fue lo que me impulsó a comprarme La cosecha de Samheim, de José Antonio Cotrina (Alfaguara, 2009), pese a ser literatura juvenil, y encima, una trilogía.
Sinopsis:
La historia comienza así: una noche tormentosa de Halloween, un enano que fuma algo raro en una pipa aparece en el cuarto de Héctor, un chaval de quince años. El enano le propone visitar un mundo mágico de fantasía, llamado Rocavarancolia, cuyos habitantes necesitan la ayuda de Héctor porque, según parece, “es especial”.
Con este lisérgico comienzo arranca la historia de La cosecha de Samhein. Naturalmente, Héctor acepta, y con él, once niños más de este mundo. (Aunque en su descargo puede decirse que el enano los drogó con el humo de su pipa, puede que los niños sean especiales, pero no son muy listos que digamos.)
Estos doce niños son la cosecha de Samhein (la festividad celta origen de la actual celebración de Halloween, por cierto), traídos a Rocavarancolia para librarla de la ruina en la que está sumida… si sobreviven. Porque el enano, si bien no les ha mentido, no les ha dicho toda la verdad. La omisión más relevante es que la ciudad está plagada de peligros que pueden acabar con su vida, y van a tener que apañárselas solitos.
Análisis:
José Antonio Cotrina parte de los clichés más manidos del género juvenil y fantástico (como la inevitable profecía o el elegido) para tejer una historia apasionante, cuya poderosa imaginería visual deslumbra por momentos (a destacar las creaciones del demiurgo).
El lenguaje que emplea el autor en la novela es sencillo y directo, de lectura fluida, con el que demuestra su innegable talento para las descripciones. No faltan, por cierto, las referencias literarias, algunas bastante irónicas, como las que aluden a El Señor de las Moscas.
En cuanto a la trama, la historia tiene dos hilos argumentales entrelazados: el primero, que narra las peripecias de los doce niños, y el segundo, protagonizado por los siniestros habitantes de Rocavarancolia.
Respecto al primer hilo argumental, el principal problema que observo (y que es el mayor pero del libro) es la falta de acción. Ese sentimiento de peligro inminente al cual se alude constantemente no se concreta en ninguna amenaza de consecuencias graves para los personajes. En realidad ocurre muy poca cosa en la historia. No digo por ello que sea aburrida; antes al contrario, es entretenida y se lee con una fluidez pasmosa.
Quizá el problema de esta falta de acción sea que el libro no es sino un prólogo; la novela fue concebida por el autor para publicarse de una sola vez, y no como una trilogía. (Obviamente la publicaron en tres partes por motivos comerciales perfectamente comprensibles.)
Otro punto flaco, a mi juicio, son los diálogos. Muchos de ellos son planos, algo insulsos, impropios de la terrible situación que viven los protagonistas. El idiolecto que usan los personajes no colabora; apenas si tiene matices y parece que todos hablan de la misma forma. Como apreciación personal, en ocasiones se me hizo difícil seguir bien los diálogos largos, dado que se omiten con frecuencia las atribuciones.
En cuanto a los doce personajes (once, en realidad, ya que uno de ellos se mantendrá aparte de la narración principal, siendo esto uno de los mejores aciertos de la trama), debido a su elevado número y a la necesidad de diferenciarlos, no dejan de ser sino una colección de tópicos, si bien algunos de ellos apuntan maneras y seguramente nos depararán más de una sorpresa. (Y de todos modos, como leí una vez, es mejor partir de un tópico que llegar a uno.)
Del segundo hilo argumental tan solo tengo alabanzas. Da gusto participar, desde los distintos puntos de vista de los señores de la ciudad, en las intrigas y luchas intestinas por el poder. Pero, sin lugar a dudas, el personaje que más me ha impresionado ha sido la propia ciudad, Rocavarancolia, por peculiar que suene. Los retazos que nos descubre Cotrina sobre la historia de la ciudad son el principal aliciente de la novela; te dejan deseando saber más, con la miel en los labios, por así decirlo.
En resumen: una lectura muy recomendable para los aficionados al fantástico, a secas: no la dejen pasar por el hecho de que sea literatura juvenil. Les prometo que no se arrepentirán.
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8 Responses to Reseña: “La cosecha de Samhein”, de José Antonio Cotrina
Gocemos aprisa; nuestro es únicamente el día presente: luego no será sino ceniza, sombra, una fábula.
Aulo Persio Flaco
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Por lo que dices tiene puntos oscuros, pero
parece ser que también los tiene claros y son bastante intensos. Me parece que es una novela a apuntar en la lista. A mi no me suele gustar mucho la literatura juvenil (cosas de la edad) pero la tendré muy en cuenta
Releyendo la reseña me parece que hay demasiado énfasis en los defectos, cuando en realidad la novela me ha parecido más que recomendable.
Cuando la leas, si acaso, ya hablaremos sobre un par de detalles de la trama que he dejado fuera de la reseña por no destripar el argumento.
Suena como una buena lectura. La verdad le huyo al relato juvenil sobre todo cuando se involucran gnomos, elfos, hadas y demás mariconadas tolkienianas -con perdón de quien mame de ellas-. Leer el primer volumen de Harry Potter fue un suplicio y a “el hobbitt” estuve a punto de prenderle fuego cada vez que se tiraban a cantar…
Te garantizo que, al menos por esos motivos, no rehuirás la lectura de este libro
.
Ya tenía el ojo puesto sobre esta novela. Por lo general no suelo leer literatura juvenil, aunque de vez en cuando me he encontrado con alguna excepción, como la trilogía de La materia oscura o Los juegos del hambre, que veo que comparte su tono oscuro y cruel con el libro que reseñas.
La odisea, va a ser encontrarlo en formato electrónico.
Pues sí, va a ser difícil encontrar en electrónico. Lo único que te puedo decir es que el autor, en la página web de la trilogía, ha colgado relatos paralelos a la narración principal. Por si te interesa leerlos y ver si te gusta.
[...] parte de su novela El ciclo de la luna roja. Novela que comenzó a editar hace dos años con La cosecha de Samhein y continuó en el primer semestre de 2010 con Los hijos de las tinieblas. Según comenta el propio [...]
[...] De José María Bravo en Sombras y Ceniza [...]